Un cuento peligroso contra Bolivia

Juan Carlos Zambrana Marchetti

Tanto ha construido Evo Morales en Bolivia, que su oposición no encuentra la forma de competir con tamaña realidad, y ha decidido crearse un cuento en el que pueda acortar las distancias. Por ridículo que esto parezca, contrataron los servicios de Rodríguez Baudoin, un gabinete estratégico de comunicación especializado en “atrapar la atención y crear buenas historias… que cambien los entornos de la opinión pública para generar un contexto de credibilidad.”

El cuento se presenta como un “análisis político” de la coyuntura boliviana, según el cual el pueblo castigaría a Evo Morales, por considerarlo culpable de los incendios en la Chiquitanía, al haber incrementado la frontera agrícola para favorecer a sectores productivos y campesinos, y por no haber declarado el “estado de desastre nacional”. Luego aparece la plata, se arman las movilizaciones, el Comité Cívico Pro Santa Cruz, se mete al cuento en un papel protagónico, organiza su cabildo, y se compromete desalojar a los campesinos “incendiarios”.   

El campo de acción de estos cuentistas es la mente colectiva del pueblo boliviano, que intentaban incendiar, implantándole la rabia por la supuesta ineptitud de un presidente al que todo el mundo vió dirigir el mayor despliegue antincendios de la historia de Bolivia. En octubre los incendios se apagaron, las mentes se aclararon, y se vio la realidad de que las dimensiones de las áreas agrícolas y ganaderas de Bolivia son insignificantes comparadas con las de sus vecinos Brasil, Argentina y Paraguay, que los incendios forestales son un fenómeno recurrente agravado por el calentamiento global, y que la demanda de declaratoria de “Desastre Nacional”, era un intento obvio de desestabilizar al gobierno en momento electoral.

Pero los cuentistas sacaron un arma externa y pintaron un escenario con un Lula preso, un Correa prófugo, y un Maduro acorralado, para meter a la mente colectiva en la inercia de aceptar que “la ola” contra la izquierda tiene que arrollar también a Morales. El cuento esconde la realidad de que Estados Unidos es el autor de la guerra económica y política contra Venezuela, también la corrupción del Juez Moro en Brasil, la traición al pueblo de Lenin Moreno en Ecuador, y la miseria creada por el neoliberalismo de Macri en Argentina. También esconde la realidad de que nada de eso puede suceder en Bolivia, porque Bolivia no tiene sus negocios en Estados Unidos como los tenía Venezuela, ni tiene al poder judicial en manos de la derecha corrupta como en Brasil, ni tiene un gobierno vendido como el de Ecuador, o neoliberal como el de Argentina. Esconde la realidad de que Bolivia es Bolivia, y que eso significa una democracia participativa, y combativa, en la que el pueblo organizado exige un gobierno del pueblo y para el pueblo. Esconde que la Derecha por su naturaleza entreguista al transnacionalismo, no tiene un proyecto para convencer a este electorado exigente, y por eso trata de cambiarle el entorno, por lo menos en la mente, para enojarlo con el presidente, y pedir el voto castigo… a favor de cualquiera, menos de Evo.    

La verdad es que con los votos castigo, que se lograron con engaños en Ecuador, Estados Unidos, Brasil y Argentina, ganó la derecha que se encaramó en el poder, pero perdieron los pueblos. Es una manipulación psicológica para inducir al suicidio político colectivo, algo que no funcionará en Bolivia, porque este pueblo está curtido en la lucha, y firmemente posicionado en su realidad histórica. Sabe que es mucho lo que ha progresado en los años de Morales, como para perderlo por una infamia.